Sobre esta ubicación
Acércate al edificio de hierro y cristal que tienes delante. El Mercado de San Miguel se siente distinto a las plazas que lo rodean. La Plaza Mayor es formal y ceremonial. Aquí, Madrid se vuelve más animado, relajado y se centra en el sabor y el movimiento. Este mercado abrió en mayo de mil novecientos dieciséis como un mercado de abastos local y sigue siendo uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad. Observa su estructura. Las delgadas columnas de hierro, los grandes ventanales y el techo ligero pertenecen a la gran época de la arquitectura de mercados. San Miguel es el único mercado de hierro que se conserva en Madrid. El edificio se terminó entre mil novecientos trece y mil novecientos dieciséis bajo la dirección del arquitecto Alfonso Dubé y Díez. Más de un siglo después, sigue dando a este rincón del casco antiguo un aspecto único. Su historia dice mucho sobre Madrid. Comenzó como un mercado de barrio para los vecinos. En dos mil nueve, tras una gran reforma, reabrió como el primer mercado gastronómico de la ciudad. Eso cambió el ambiente, pero no la esencia del lugar. Sigue siendo un punto de encuentro en torno a la comida, con una oferta muy variada: tapas, marisco, jamón ibérico, quesos, vinos y sabores de toda España. El mercado está en el barrio de los Austrias, donde las calles medievales y la historia real se mezclan con la vida cotidiana a pocos pasos de distancia. El Mercado de San Miguel nos recuerda que Madrid no es solo monumentos. También es apetito, conversación y el placer de quedarse un rato más de lo previsto.