Sobre esta ubicación
Observen ahora la afilada torre de la Iglesia de San Pedro. Es una de las cinco iglesias principales de Hamburgo, situada justo al lado de las animadas calles comerciales. Sankt Petri aparece documentada por primera vez en mil ciento noventa y cinco como una iglesia de mercado. Esto encaja perfectamente con su ubicación: aquí, la fe y el comercio han convivido durante siglos. Admiren su carácter gótico y piensen en algo sorprendente: este lugar ha sido reconstruido una y otra vez. La iglesia medieval adoptó su forma gótica a partir del siglo catorce. Más tarde, en mil quinientos dieciséis, la torre recibió una nueva aguja cubierta de cobre. En aquel momento era tan alta que superaba a la catedral vecina, convirtiéndose en un símbolo para la ciudad tanto como en un punto de referencia. Sankt Petri también tiene una historia de guerra que pocos visitantes conocen. En mil ochocientos trece, durante la ocupación francesa, los soldados de Napoleón confiscaron varias iglesias de Hamburgo y usaron Sankt Petri como establo para caballos. Es un detalle breve, pero cambia la forma de ver el edificio: incluso los espacios sagrados se trataron como infraestructura cuando la ciudad estaba bajo presión. Después llegó el Gran Incendio. En mayo de mil ochocientos cuarenta y dos, Sankt Petri fue víctima de las llamas, pero se salvaron muchas obras de arte. Entre ellas, los famosos picaportes de bronce con forma de cabeza de león. Estos picaportes datan de mil trescientos cuarenta y dos y se consideran la obra de arte más antigua de Hamburgo. Cuando los vean, no pasen de largo. Son el vínculo físico más directo con el Hamburgo medieval que pueden tocar con sus propias manos. Miren de nuevo la torre actual. Se eleva hasta los ciento treinta y dos metros de altura. La plataforma de observación está a unos ciento veintitrés metros y se llega tras subir quinientos cuarenta y cuatro escalones. La recompensa no es solo la altura, sino la vista de la ciudad a través de sus ventanas circulares, como si fueran ojos de buey: el Ayuntamiento, los lagos Alster y, en días despejados, incluso las grúas del puerto. Si entran, presten atención a otro tesoro oculto: los órganos. Sankt Petri tiene tres órganos del taller de Rudolf von Beckerath. El órgano principal tiene cuatro teclados manuales, sesenta y seis registros y cuatro mil setecientos veinticuatro tubos. Fue restaurado y ampliado por Alexander Schuke Orgelbau en dos mil seis. Otros dos órganos más pequeños se renovaron en dos mil siete y dos mil ocho, y se añadió un órgano de cofre en dos mil doce. Incluso sin concierto, vale la pena saber que esta iglesia es un importante centro musical. Antes de seguir, miren por última vez la aguja desde la calle. Sankt Petri es un emblema de Hamburgo por una razón sencilla: une la esencia de la ciudad en un solo lugar: el comercio en el exterior, la historia al alcance de la mano y una torre que sigue sirviendo como una verdadera herramienta de navegación.