Sobre esta ubicación
Detente un momento en la barandilla del puente Poggenmühlenbrücke. Este puente cruza el punto exacto donde se unen dos canales: el Wandrahmsfleet y el Holländischbrookfleet. Por eso la vista parece tan perfecta. Mira hacia adelante y verás el Wasserschloss. Es ese pequeño edificio con forma de castillo situado en una estrecha península entre los canales. Es uno de los lugares más fotografiados de la Speicherstadt. Parece sacado de un cuento, aunque en realidad fue construido para trabajar, no por romance. Fíjate ahora en los almacenes que lo rodean. Esto es la Speicherstadt, que significa literalmente “ciudad de almacenes”. Se construyó entre mil ochocientos ochenta y tres y mil novecientos veintisiete como parte del puerto de Hamburgo. El distrito funcionaba como zona franca, por lo que las mercancías se podían guardar sin pagar impuestos de inmediato. De ahí el gran tamaño y la lógica de sus bloques. Imagina la rutina diaria cuando el puerto funcionaba a pleno rendimiento: barcazas y botes deslizándose hasta las puertas de carga, grúas subiendo sacos de café y cacao, cajas de té, especias, tabaco y alfombras. Los canales no eran un adorno, eran las vías de transporte. Quédate un poco más y observa cómo cambia la luz. El ladrillo de la Speicherstadt es de tipo clinker, elegido por su resistencia a la humedad. Su color cambia rápido: es oscuro y profundo con la lluvia, pero cálido y brillante cuando sale el sol. Los reflejos en el agua duplican las fachadas y hacen que el canal parezca una ciudad al revés. Este mirador también muestra el contraste favorito de Hamburgo. La arquitectura histórica de ladrillo está a pocos pasos del cristal y el acero de la moderna HafenCity. Esta mezcla es una de las razones por las que la Speicherstadt, junto con el cercano Kontorhaus District, es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.