Sobre esta ubicación
Justo frente a la Iglesia de Nuestra Señora de Gracia, en la calle Świętojańska, descansa un pequeño animal de piedra. Parece estar relajado sobre los escalones del templo. Se le conoce como el Oso Jesuita, aunque muchos dicen que bien podría ser un león. La escultura data de mediados del siglo XVIII y se atribuye al taller de Jan Jerzy Plersch, uno de los escultores más famosos de Varsovia en aquella época. Originalmente no estaba aquí. Antes se encontraba en la iglesia de los Escolapios, en la calle Długa, y más tarde fue trasladada al Casco Antiguo. El misterio de si es un oso o un león tiene una explicación religiosa. En el arte cristiano, los animales suelen ser símbolos. Esta figura representa a dos mártires: San Primo y San Feliciano. Uno está vinculado a un león y el otro a un oso. Esta confusión explica por qué su identidad nunca se ha aclarado del todo. Varsovia también tiene su propia leyenda. Se dice que el animal es un joven noble hechizado, petrificado por el dolor. Espera ser liberado por un beso de amor verdadero. Es una historia clásica del Casco Antiguo - romántica, curiosa y perfecta para una breve pausa antes de seguir recorriendo la ciudad.