Sobre esta ubicación
Mira la Munttoren y observa su doble personalidad. La parte inferior parece una robusta torre de defensa medieval, mientras que la superior es ligera y elegante, como el campanario de una iglesia. Esa mezcla es la esencia de este monumento. La torre está en Muntplein, justo donde el río Amstel se une al canal Singel, cerca del Mercado de las Flores y la calle comercial Kalverstraat. Es uno de esos cruces de Ámsterdam donde todo fluye - tranvías, bicicletas y multitudes - mientras la torre marca el tiempo desde arriba. La sección inferior formaba parte de la Regulierspoort, una de las puertas principales de la muralla medieval de Ámsterdam, construida hacia mil cuatrocientos ochenta. En mil seiscientos dieciocho, un incendio destruyó gran parte de la puerta; solo sobrevivieron parte de la torre oeste y la casa de guardia. Ahora fíjate en la mitad superior. En mil seiscientos veinte, la torre fue reconstruida al estilo Renacimiento de Ámsterdam, diseñada por Hendrick de Keyser. La sección octogonal y la aguja abierta demostraban que la ciudad pasaba de ser una fortaleza a una próspera capital comercial. Busca las esferas del reloj. Hay cuatro, así que la hora se ve desde cualquier dirección de la plaza. Este detalle muestra que la torre dejó de ser defensiva para marcar el ritmo diario de la ciudad. El nombre Munttoren viene del dinero, no del tiempo. Durante el año de crisis de mil seiscientos setenta y dos - el Rampjaar -, la guerra hacía peligroso el transporte de metales preciosos. Por eso, se acuñaron monedas temporalmente en la casa de guardia junto a la torre. El apodo se quedó para siempre, aunque la acuñación duró poco tiempo. Una sorpresa más: la casa de guardia que ves hoy no es medieval. La original fue reemplazada entre mil ochocientos ochenta y cinco y mil ochocientos ochenta y siete por un diseño neorrenacentista de Willem Springer, hecho para que luciera histórico y pintoresco junto a la torre. Por último, escucha. El carillón de la torre fue fabricado en mil seiscientos sesenta y ocho por Pieter Hemony. Todavía suena en el centro de la ciudad cada cuarto de hora, dando a esta concurrida plaza una banda sonora que suena a la auténtica Ámsterdam.