Sobre esta ubicación
Mientras caminas, observa la calle como un sistema en constante movimiento. En Ámsterdam, las bicicletas no son un adorno; son el transporte diario y los ciclistas se mueven con rapidez. Fíjate en el suelo: verás pistas como el asfalto rojo y símbolos de bicicletas. Estos carriles funcionan más como una carretera que como una acera. El mejor hábito local es sencillo: antes de cruzar, mira siempre a ambos lados. Los carriles suelen estar junto a la acera y los ciclistas aparecen rápido y en silencio.