Sobre esta ubicación
Esta parada nos sitúa en el corazón de Florencia, en la Piazza del Duomo. Aquí, tres monumentos emblemáticos se alzan casi uno al lado del otro. Al estar aquí, es difícil saber hacia dónde mirar primero: las fachadas de mármol a rayas, la enorme cúpula cercana y el flujo constante de visitantes que se mueven entre las entradas. El Campanile de Giotto es la esbelta torre de mármol situada junto a la catedral. Su construcción comenzó en 1334 bajo la dirección de Giotto. Tras su muerte, el trabajo continuó con Andrea Pisano y más tarde con Francesco Talenti, quien la terminó en 1359 y añadió la terraza panorámica en la parte superior. El exterior está revestido de mármol blanco, verde y rojo con patrones geométricos, lo que hace que la torre parezca una delicada obra tallada en lugar de una simple construcción de piedra. Muy cerca se encuentra el Baptisterio de San Juan, uno de los edificios más antiguos de la ciudad. Es famoso por su diseño románico y sus brillantes mosaicos interiores. Muchos visitantes vienen para admirar sus puertas de bronce. Las puertas orientales, creadas por Lorenzo Ghiberti entre 1425 y 1452, son conocidas como las "Puertas del Paraíso" - un nombre que se debe a la famosa reacción de Miguel Ángel al verlas. El tercer lugar de esta parada está bajo nuestros pies. La Cripta de Santa Reparata conserva los restos de la antigua catedral que existía antes de que se construyera Santa Maria del Fiore sobre ella. Las excavaciones realizadas en los años 60 y 70 sacaron a la luz sus cimientos, tumbas y fragmentos del suelo original. Un detalle muy personal es la tumba de Filippo Brunelleschi, que se encuentra aquí marcada por una piedra sencilla. Desde este punto, el entorno es pura Florencia: el complejo de la catedral domina la plaza, mientras las calles cercanas se transforman en rutas comerciales y entradas a museos. Es un lugar donde el arte medieval, la ambición del Renacimiento y la vida moderna se encuentran en apenas unos pasos.