Sobre esta ubicación
Mira hacia la Cour Napoléon y fíjate en la silueta de cristal en el centro. La Pirámide del Louvre es la entrada principal del museo. Se diseñó para organizar a los visitantes y guiarlos hacia un gran vestíbulo subterráneo, evitando las aglomeraciones en las antiguas puertas del palacio. Fue diseñada por el arquitecto I. M. Pei para el proyecto Grand Louvre, impulsado por el presidente François Mitterrand en los años 80. En su momento, la propuesta causó una gran polémica en París. Los más tradicionales la veían como una intrusión moderna en un patio real. Sus defensores, en cambio, valoraban que permitía ver las fachadas históricas sin ocultarlas. Muévete un poco y observa. La pirámide refleja el cielo como si fuera agua y, desde otro ángulo, parece casi invisible. Lograr esa transparencia no fue fácil. Pei quería un cristal extremadamente claro para que la piedra del palacio se viera perfectamente a través de él. El Louvre explica que hicieron falta dos años de investigación para crear este cristal especial, fabricado por Saint-Gobain. En total, cubre unos 2.000 metros cuadrados. Un dato curioso para compartir: la pirámide no tiene 666 paneles de cristal. Aunque el rumor se hizo famoso, los datos oficiales confirman que son 673 paneles: 603 en forma de rombo y 70 triángulos. Ahora que lo sabes, puedes intentar buscar los triángulos en los bordes. Este es el lugar ideal para detenerse antes de entrar. Observa el contraste entre los siglos de piedra tallada y esta lección de geometría moderna en el centro. La pirámide no intenta imitar al Louvre. Su función es guiarte hacia su interior, como una brújula moderna que apunta directamente al corazón del museo.