Sobre esta ubicación
Al caminar por Kärntner Straße, notará cómo Viena cambia de ritmo rápidamente. A pocos pasos de la Ópera, el ambiente se vuelve más urbano y cotidiano, pero esta calle ha sido importante durante siglos. Es una de las vías antiguas que aún conservan la estructura medieval del centro histórico de Viena. Ya aparecía en los registros de mil doscientos cincuenta y siete como strata Carinthianorum. Su nombre hace referencia a Carintia y a la antigua ruta hacia el sur de la ciudad. Esta larga historia explica por qué la calle se siente tan animada y segura de sí misma. Kärntner Straße no nació como un bulevar comercial moderno - surgió del movimiento, el comercio y la vida cotidiana. Más tarde, se convirtió en una de las grandes calles comerciales del centro de Viena. Esa tradición aún sobrevive en antiguos negocios familiares y marcas internacionales. Un buen ejemplo es J. and L. Lobmeyr, fundada en mil ochocientos veintitrés. En su día, fue proveedora de la Hofburg, el Palacio de Schönbrunn y otras casas reales. Aquí también hay una historia de la Viena más moderna. Tras el intenso tráfico de los años cincuenta y sesenta, el centro histórico perdió atractivo para los peatones. Por eso, la ciudad aprovechó las obras del metro en los años setenta para rediseñar la zona. En mil novecientos setenta y cuatro, Kärntner Straße pasó a formar parte de la primera gran zona peatonal de Viena. En aquel momento, muchos comerciantes temían que los clientes desaparecieran sin los coches. Sucedió todo lo contrario. La calle se transformó en un lugar para pasear, comprar y simplemente pasar el tiempo. Este cambio devolvió la vida al centro histórico. Mientras sigue caminando, es un buen momento para observar qué hace que el centro de Viena funcione tan bien. Los edificios que le rodean no son todos de la misma época. Algunos fueron reconstruidos tras la destrucción de mil novecientos cuarenta y cinco, mientras que otros mantienen vivas tradiciones más antiguas. Juntos crean la imagen de Viena que la mayoría de los visitantes recuerdan - escaparates elegantes, cafés antiguos y la sensación de que la historia sigue formando parte de la vida cotidiana.